El Día Mundial del Baterista se celebra cada 4 de abril, una fecha que en notación musical se escribe 4/4, igual que el compás más universal de la música, el compás de cuatro por cuatro.
No es una coincidencia sino la razón de ser de la fecha. Un guiño preciso y elegante al instrumento que marca el tiempo en la mayoría de las músicas que escuchamos a diario.

La iniciativa fue impulsada en 2013 por Christian Schages, profesor de batería alemán con su propia escuela de percusión en Alemania. Su objetivo era sencillo y claro: crear un día dedicado a reconocer y celebrar a los bateristas de todo el mundo, un colectivo que a menudo trabaja en segundo plano sin recibir el reconocimiento que merece.
Qué es el compás 4/4 y por qué importa
El compás 4/4 (cuatro negras por compás) es el más común en la música occidental: rock, pop, jazz, funk, blues y la inmensa mayoría de los géneros populares lo usan como base. Es también el primer compás que aprende cualquier baterista que empieza.
El origen de la batería se remonta a la invención del pedal de bombo a principios del siglo XX. Dicho pedal permitió que un solo músico controlara el bombo con el pie mientras tocaba el resto de los elementos con las manos. Eso abrió la puerta a lo que hoy conocemos como la batería estándar: bombo, caja, toms, platillos hi-hat y crash.
Tocar la batería es mucho más exigente físicamente de lo que parece desde fuera. Los cuatro miembros trabajan de forma independiente y simultánea, cada uno siguiendo un patrón diferente.
Hablar de la historia de la batería es hablar de personajes que transformaron la música desde la trasera del escenario.