El Día Internacional del Lápiz se celebra cada 30 de marzo. La fecha conmemora el día de 1858 en que el inventor estadounidense Hymen L. Lipman registró la patente de un lápiz con goma de borrar incorporada en el extremo, un detalle que puede parecer menor pero que marcó un antes y un después en la historia de este objeto.
Una herramienta de más de 400 años que sigue siendo, hoy en día, una de las más usadas en el mundo.

Historia del lápiz
El lápiz tiene raíces antiguas. La palabra proviene del latín penicillus, que significaba "pincel pequeño", el instrumento que los romanos usaban para escribir. El salto hacia lo que hoy reconocemos como lápiz llegó en el siglo XVI, cuando en Inglaterra se descubrió un gran yacimiento de grafito.
Los trabajadores de la zona encontraron que el grafito dejaba una marca más oscura y precisa que el plomo, y comenzaron a envolver barras de este mineral en tiras de papel o cordel para poder manejarlas. Así nació, de forma casi casual, el antecesor directo del lápiz moderno.
En el siglo XVII, un carpintero inglés tuvo la idea de insertar el grafito en un trozo de madera para protegerlo y darle más estabilidad. Ese diseño básico (mina de grafito rodeada de madera) es, en esencia, el mismo que se sigue usando hoy.
El lápiz en la era digital
Lejos de desaparecer, el lápiz ha encontrado nuevos argumentos a su favor en los últimos años. Varios estudios señalan que escribir a mano activa de forma más intensa las regiones del cerebro asociadas con el aprendizaje y la memoria.
Eso ha alimentado un creciente debate sobre el uso de pantallas en las aulas y ha reforzado el lugar del lápiz como herramienta educativa fundamental.